Estimados amigos, en este post, me gustaría platicarles cómo recuperé mi primer poema publicado o tal vez podría decir, hecho público, el cual creía perdido. Esto, porque no fue dado a conocer a través de un medio escrito, sino que fue recitado. Les platico como fue a lo largo del texto.
El inicio
En los tiempos cuando era estudiante de secundaria, después de conocer a los grandes poetas de la literatura universal en las clases de español. Me enamoré de la forma en que ellos tenían de expresar las situaciones de la vida que les llamaban la atención, desde las más complejas, hasta las mas sencillas. De tal manera que cada verso fuese capaz de trasladar al lector a un universo diferente dentro de su propia mente.
Así que, conociendo la existencia de los poetas y las poetisas, me dije que tal vez, yo también podría escribir algo. Y fue cuando comencé también a tratar de escribir mis propios poemas, acerca de los temas que me llamaban la atención en aquel tiempo. Cabe mencionar que eran cosas de lo más cotidiano y simple, pero que a mi me daban una especie de paz espiritual escribirlos.
Mis días de secundaria continuaron entre clases y pequeños poemas escritos en un pequeño cuaderno de rayas. Durante tres años que es el tiempo que se requiere para finalizar este periodo escolar.
La historia
Finalmente llegó el tiempo de cerrar el periodo de la escuela secundaria, con toda la emoción que eso implica por los cambios inminentes. Tales cómo, los cambios físicos que representa pasar de niño a adolescente o el cambio de vida que implica la separación de los amigos.
Este era un evento un evento que no podía pasar como si nada en mi mente infantil. Así que decidí escribir un poema al respecto. Para tal vez poder compartirlo con los amigos más cercanos, tal vez de manera escrita o algo así.
Sin embargo, por azares del destino, como se suele decir. Las personas encargadas de preparar el último homenaje a la bandera de la generación supieron de la existencia del poema y me propusieron que este se recitara en éste evento.
Por supuesto que acepté, y el encargado de recitarlo fue mi amigo José Guillermo Reyes Hernández, a quien desde aquí, le mando un fuerte abrazo.
Lo triste es que después de pasar el tiempo olvidé tanto el poema como el papel donde estaba escrito.
La recuperación
Por fortuna, cuando ya no me acordaba nada de la existencia de este primer poema hecho público, recibí un mensaje a través del Facebook. Era mi amigo Guillermo Reyes, que aun conservaba su copia del poema y me la compartía para que yo también tuviera ese recuerdo.
Nuevamente, muchas gracias amigo.
Y he decir que ese día me sentí de verdad feliz recordando mis días de secundaria y a todos mis amigos de aquel tiempo.
El poema
A D I O S
El sol recorta mi figura al alejarme,
el viento levanta el polvo del camino;
en las orillas se alargan las espinas,
mientras voy hacia donde nadie, nadie lo sabe.
Atrás dejo triste mi escuela secundaria,
dejo allá el salón solitario y silencioso,
resuena el eco de las risas misterioso,
en las paredes que me dicen: ”no te vayas”.
Las lágrimas no me dejan ver el camino,
quisiera regresar, decir que no me voy,
abrazar las paredes que saben quien soy,
que saben ya de todos mis sueños de niño.
No, ya no puedo olvidar a mis compañeras,
ni siquiera puedo olvidar a mis compañeros;
sus risas sus bromas, sus alegrías, sus juegos,
mis compañeras con sus ilusiones bellas.
Esas paredes que parecen cobrar vida,
parecen llorar cada vez que más me alejo;
impotentes de detener mi paso lento,
mientras que con un grito triste me replican.
Volver es algo materialmente imposible,
ya debo dejar atrás mis sueños de niño;
aunque no quiera debo seguir mi camino,
y mantenerme a la súplica impasible.
Me alejo cada vez más y más entre el polvo,
mientras escucho los ecos con gran dolor;
mientras suave y lentamente muere el sol,
mientras una lágrima ha osado mojar mi rostro.
Amigos, les mando un saludo y si pueden compartan este post.


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