El preámbulo
Estimados amigos, antes que nada, debo recordarles que todo lo que he estado escribiendo en estas remembranzas, es verdad. Sin embargo, para este post sobre la bola de fuego, debo afirmar algo: Todo cuanto relataré aquí, es absolutamente cierto, sin lugar a dudas.

El contexto
Bien, les cuento que a mi papá siempre le ha gustado hacer ejercicio. De hecho, hasta la fecha le gusta ser muy activo.
Pues resulta que cerca de donde vivía, más adentro entre los cerros, había un campo de beisbol. Aquí es donde a mi papá le gustaba ir a hacer ejercicio muy temprano por la mañana. No recuerdo mucho a qué horas, pues en los pueblos las horas poco se miden por relojes, sino más bien por la luminosidad del día. De hecho, mi papá solía salir a ejercitarse cuando aún estaba oscuro y algunas veces solía ir con él.

La mañana de la bola de fuego
Sucede que una mañana salimos a entrenar mucho antes de que apareciera la claridad del día. Le dimos algunas vueltas al campo de pelota y empezamos a hacer ejercicio en el centro, quedando frente a frente.
Solo pasaron unos minutos, cuando de repente, vi venir desde lo lejos una bola de fuego. Ahora no recuerdo el color de esa bola, pero sí recuerdo que era más o menos del tamaño de un balón playero.

La desaparición de la bola de fuego
La bola de fuego no viajaba en línea recta. Dicho de otro modo, tenía una trayectoria con forma de parábola. Dicho diferente, esta trayectoria era muy semejante al camino que siguen las pelotas cuando se lanzan y tienen un recorrido con forma de arco.
La bola de fuego en cuestión, no cayó al suelo ni se alejó volando. De hecho, terminó su trayectoria sobre la copa de uno de los árboles. Más aún, se deshizo en gruesas gotas luminosas, cual si fuera una luz de bengala, por así decirlo.

Enseguida le conté a mi papá lo que había visto. Él no me hizo comentario alguno al respecto, solo me dijo ya vámonos y regresamos a casa como cualquier otro día.
Yo jamás he sabido qué fue lo que vi. Después de muchos años, me enteré de que la sabiduría popular dice que se trata de brujas. Es más, en la región donde creció mi mamá, le dicen la luz mala o algo parecido. Pero yo jamás he sabido qué fue aquello.

Amigos, ya les contaré más para la próxima. Gracias por leerme y acompañarme en mis recuerdos, poco a poco les iré contando de otras cosas.
Un abrazo en la distancia.



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